Recomendaciones de la ONS¹ para la asignación de personal de oncología durante la pandemia de COVID-19

A medida que las infecciones por coronavirus COVID-19 se extienden a lo largo de los Estados Unidos, se necesita personal adecuado y seguro para satisfacer las necesidades de los pacientes en todas las instituciones. Los hospitales y centros oncológicos están enfrentando desafíos únicos en la asignación de personal y la redistribución de personal a otras unidades. Los factores que contribuyen a las decisiones sobre la reasignación temporal del personal de oncología fuera de la unidad de oncología o del departamento ambulatorio incluyen:

  • Los centros oncológicos están retrasando los tratamientos no urgentes y están utilizando estrategias de telemedicina para disminuir las visitas a los hospitales y consultorios médicos que pueden representar un riesgo para los pacientes con infecciones por COVID-19.
  • Debido a la reducción de las visitas presenciales a los centros oncológicos y a las crecientes necesidades de todos los pacientes, se les puede pedir a las enfermeras de oncología que trabajen en otras unidades.
  • Las personas con un diagnóstico de cáncer se consideran una población vulnerable con riesgo de consecuencias más graves si se infectan con COVID-19.
  • Las habilidades de cada enfermera determinan el tipo de reasignación que tendrán. Al prepararse para un aumento de pacientes con COVID-19, los hospitales están llevando a cabo programas de actualización para enfermeras que no han trabajado recientemente de manera directa con pacientes.

La asignación puede ser eventual, lo que significa que las enfermeras pueden regresar a la unidad de oncología el mismo día o pueden ser por un turno completo. Por ejemplo, a las enfermeras de oncología en un centro ambulatorio de terapias de infusión o radioterapia se les puede asignar la administración de quimioterapia a pacientes hospitalizados o se les puede pedir que vayan al departamento de urgencias para acceder un catéter venoso central. En cualquier circunstancia, las enfermeras de oncología que flotan, bien sea brevemente o por la duración de un turno, a otras unidades con casos conocidos o sospechosos de infección por COVID-19 y que regresan a la unidad de oncología ponen en mayor riesgo los pacientes con cáncer.

Las decisiones sobre el personal flotante deben tomarse con base en la comprensión de los mecanismos de transmisión e infección de COVID-19, los riesgos más altos de algunos pacientes con cáncer (por ejemplo, aquellos que reciben quimioterapia citotóxica, pacientes neutropénicos, receptores de trasplante hematopoyético, aquellos con leucemias y linfomas), y las necesidades de la institución en lo que a personal seguro se refiere.

La adecuada asignación de personal, así como el personal flotante contribuyen a satisfacer las necesidades institucionales y la prestación de atención segura que conlleva a resultados óptimos para el paciente. Sin embargo, desarrollar dichos protocolos durante la pandemia requiere que las decisiones se tomen teniendo en cuenta la salud de todos los pacientes y del personal de asistencial.

Dado que las enfermeras líderes se están enfrentando a preguntas sobre los modelos de asignación de personal durante la pandemia COVID-19, la ONS recomienda:

  • Las directivas institucionales deben identificar las poblaciones de alto riesgo que tienen más probabilidades de tener efectos graves por infección por COVID-19. Los ejemplos incluyen pacientes con neoplasias hematológicas, trasplantes hematopoyéticos, neutropenia o tratamiento con medicamentos inmunosupresores. La ONS recomienda que esos pacientes sean atendidos por personal designado que no atienda a pacientes con sospecha o confirmación de infección por COVID-19.
  • Los pacientes con diagnóstico confirmado de COVID-19 pueden estar menos dispuestos a continuar con el tratamiento contra el cáncer, pero si deciden hacerlo, deben ser atendidos en una sala de aislamiento y programados para el final del día. Igualmente, los pacientes que reciben tratamientos de radiación deben programarse para el final del día. En ambas situaciones esto permite que la habitación se limpie de acuerdo al protocolo antes del siguiente día.
  • Los pacientes oncológicos que tengan un diagnóstico confirmado de COVID-19 deben ser atendidos por una cohorte de enfermeras designadas para evitar el riesgo de contaminación cruzada de todo el personal de enfermería.
  • Las enfermeras que atienden a pacientes neutropénicos no deben tener contacto con pacientes con sospecha o confirmación de infección por COVID-19.
  • Deben establecerse políticas para evitar que las enfermeras que atienden a pacientes neutropénicos roten en áreas que tienen casos conocidos o sospecha de COVID-19.
  • En casos de posible exposición al COVID-19, las enfermeras de oncología no deben tener contacto con pacientes neutropénicos durante 14 días.
  • Las enfermeras que hayan dado positivo para la infección por COVID-19 no deben regresar a trabajar durante 14 días y antes de hacerlo deben confirmar su estado negativo con dos hisopos nasofaríngeos según los protocolos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

Los antineoplásicos administrados por cualquier vía de administración deben ser administrados por enfermeras que haya completado la capacitación y competencia requeridas para el manejo y la administración segura de medicamentos peligrosos según lo definido por las políticas y procedimientos de la institución.

Visite nuestra exhaustiva página de COVID-19 para encontrar más información y recursos relacionados con la pandemia (en inglés).

 

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[1] ONS es la Sociedad de Enfermería Oncológica, por sus siglas en inglés.